martes, 29 de octubre de 2019

LA FINANCIACIÓN DE LA EMPRESA

Tanto para crear una empresa como para propiciar su funcionamiento, se necesita contar con recursos financieros. Estos se agrupan en dos grandes categorías: recursos propios y recursos ajenos.


  • Financiación propia: Integra los denominados recursos propios. Estos recursos incluyen los que aportan los propietarios o socios de la empresa, y la parte de los beneficios que no se distribuye entre los propietarios y que, por lo tanto, se queda en la empresa para cubrir sus necesidades financieras. Cuando los beneficios se reinvierten en la propia empresa, ésta se autofinancia, es decir, se utilizan las ganancias obtenidas para ampliar la empresa o modernizarla.
  • Financiación ajena: Las vías para obtener recursos financieros ajenos a la empresa son, fundamentalmente, tres:

    a) Los bancos, cajas de ahorro y demás entidades bancarias, mediante prestamos y créditos. La empresa se compromete a devolver la cantidad recibida más el precio del préstamo, es decir, los intereses que fija el banco.

    b) La emisión de bonos u obligaciones. En este caso la empresa divide la totalidad del dinero que necesita en pequeñas cantidades iguales; emite títulos por ese valor y los pone a la venta. A estos títulos se los llama obligaciones o bonos, y las personas que los compran se convierten en acreedores de la empresa por el valor de los títulos comprados.

    c) El crédito comercial concebido por los proveedores de la empresa. Mediante esta práctica comercial frecuente, las empresas no pagan al contado las mercaderías que les suministran sus proveedores. Esta modalidad equivale, de hecho, a un crédito que los proveedores le conceden a la empresa por el tiempo que se demora el pago.

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